“VIDE La muerte móvil”. La historia trágica, entre risas y sarcasmo
En un escenario donde los colores parecen haberse esfumado y dominan los blancos y negros como viejos fotogramas de otra época, la obra “Vide-La muerte móvil” (escrita por Vicente Muleiro) se mueve entre el absurdo, la comedia y el drama de nuestra propia historia trágica, y golpea con efectos de risas forzadas, generando cierta perplejidad. Se presenta en “La Carpintería”, los sábados a las 20 hs.
Vide quiere llegar en buen estado físico a la muerte. Por ello entrena y se prepara para que su figura se mantenga "en línea". Los actores (Carlos March y Carlos Vignola) repiten frases como rituales casi mecánicos: “paz”, “orden”, “artículo”, “ley”, en tono militar. Son mantras que suenan a instrucción oficial y a broma al mismo tiempo. Repiten un coro de normas imprecisas que establecen una jerarquía, en el medio de situaciones absurdas.
En un momento alguien quiere aniquilar hormigas hasta el extremo (metáfora de una violencia administrada con precisión burocrática) y la pulsión exterminadora aparece de forma exagerada. El humor nace de ese absurdo casi permanente: de instrucciones cargadas de sarcasmo y sutilezas de comedia, que se alternan.
Los discursos (“es una entelequia, no está, está desaparecido”) se deforman en fragmentos y no dejan de sorprender. Alguien no termina su frase, realiza extraños sonidos cada vez que hace la venia. Una norma se desliza al sinsentido y se mencionan citas que sólo sirven para dibujar una maquinaria de poder.
Una especie de reflejo (Biondi) acompaña a Vide (el militar) un doble que cuestiona y se burla de las acciones del primero. Ese espejo escénico funciona como cómplice: amplifica la farsa y, a la vez, la desarma. Entre chistes afilados y frases de comediantes (hay guiños a muchos humoristas) que aparecen desencajas, la obra encuentra su propio ritmo: no busca ser una comedia como parece, sino concretamente incomodar, mostrar cómo el lenguaje público se descompone y roza el sinsentido.
En otro giro que descoloca, aparecen nombres (música, la del comienzo) y cifras que remiten a tiempos de una alegría fingida (el Mundial ’78, el fútbol como dispositivo de control y entretenimiento) imágenes que devuelven un pasado de rituales cotidianos que disfrazaban el miedo, entre las miradas perdidas en una TV en blanco y negro.
El momento que elijo desde lo emotivo, es aquel en que Vide se coloca un marco rodeando su cara, imaginando su rostro encuadrado, listo para ser colgado en algún salón militar. Inmenso momento teatral.
“VI DE-La muerte móvil” tiene el objetivo de poner en evidencia la coreografía del poder y hacerlo de una manera fría y descarnada, a veces, con gestos que resultarán incomprensibles. El mecanismo que desnuda cada mueca y cada palabra, nos obliga a mirar un pasado que quisiéramos ignorar y a darnos cuenta que los vestigios del terrorismo, no terminan de morirse.
“VI DE-La muerte móvil”, Sábados a las 20 hs en La Carpintería. Entradas por Alternativa Teatral
Informe de Adrián Maglieri @antimedio para Identidad Play @IdentidadPLay
Vide quiere llegar en buen estado físico a la muerte. Por ello entrena y se prepara para que su figura se mantenga "en línea". Los actores (Carlos March y Carlos Vignola) repiten frases como rituales casi mecánicos: “paz”, “orden”, “artículo”, “ley”, en tono militar. Son mantras que suenan a instrucción oficial y a broma al mismo tiempo. Repiten un coro de normas imprecisas que establecen una jerarquía, en el medio de situaciones absurdas.
En un momento alguien quiere aniquilar hormigas hasta el extremo (metáfora de una violencia administrada con precisión burocrática) y la pulsión exterminadora aparece de forma exagerada. El humor nace de ese absurdo casi permanente: de instrucciones cargadas de sarcasmo y sutilezas de comedia, que se alternan.
Los discursos (“es una entelequia, no está, está desaparecido”) se deforman en fragmentos y no dejan de sorprender. Alguien no termina su frase, realiza extraños sonidos cada vez que hace la venia. Una norma se desliza al sinsentido y se mencionan citas que sólo sirven para dibujar una maquinaria de poder.
Una especie de reflejo (Biondi) acompaña a Vide (el militar) un doble que cuestiona y se burla de las acciones del primero. Ese espejo escénico funciona como cómplice: amplifica la farsa y, a la vez, la desarma. Entre chistes afilados y frases de comediantes (hay guiños a muchos humoristas) que aparecen desencajas, la obra encuentra su propio ritmo: no busca ser una comedia como parece, sino concretamente incomodar, mostrar cómo el lenguaje público se descompone y roza el sinsentido.
En otro giro que descoloca, aparecen nombres (música, la del comienzo) y cifras que remiten a tiempos de una alegría fingida (el Mundial ’78, el fútbol como dispositivo de control y entretenimiento) imágenes que devuelven un pasado de rituales cotidianos que disfrazaban el miedo, entre las miradas perdidas en una TV en blanco y negro.
El momento que elijo desde lo emotivo, es aquel en que Vide se coloca un marco rodeando su cara, imaginando su rostro encuadrado, listo para ser colgado en algún salón militar. Inmenso momento teatral.
“VI DE-La muerte móvil” tiene el objetivo de poner en evidencia la coreografía del poder y hacerlo de una manera fría y descarnada, a veces, con gestos que resultarán incomprensibles. El mecanismo que desnuda cada mueca y cada palabra, nos obliga a mirar un pasado que quisiéramos ignorar y a darnos cuenta que los vestigios del terrorismo, no terminan de morirse.
“VI DE-La muerte móvil”, Sábados a las 20 hs en La Carpintería. Entradas por Alternativa Teatral
Informe de Adrián Maglieri @antimedio para Identidad Play @IdentidadPLay

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