“Cruda, hija de los 90” (2da temporada) llega a Paseo La Plaza *Por Adrián Maglieri

 

Hay obras que no solo aparecen con buenas ideas, sino que además, lo hacen en el momento justo. “Cruda, hija de los 90” (sábado 7-14-21 marzo a las 19 hs, en Paseo la Plaza) es una de esas experiencias donde la actriz (Nahir Sanchez Romero) convierte el escenario en un territorio íntimo, casi sagrado, para reconstruir una autobiografía, que se propone sin concesiones, sin adornos, y sobre todo sin miedo. La crudeza del relato, no es solo una puesta estética, sino que también es un ejercicio de la memoria.

Después del comienzo, con la memorable y delirante explicación del expresidente Menem sobre “los viajes a la estratósfera”, en un audio que avanza implacable como una joya de colección sobre los años 90, la actriz abre su universo personal, desde una identidad que se ancla en una villa, con una infancia marcada por la precariedad y la necesidad de subsistir en un mundo de apariencias.

Allí, en ese espacio mínimo, en el barrio de aquellos que la pelean a diario, se aprende a sobrevivir con lo esencial: una tabla de madera usada para todo; desde cortar alimentos, improvisar un escritorio, o convertida en herramienta para sostener la casa que se cae a pedazos. Esa tabla, símbolo de tantas carencias, aparece como un hilo conductor que no necesita subrayarse para revelar una vida donde resolver el día a día, es una proeza silenciosa.

En esa misma “geografía afectiva” emerge la figura de su abuela, una mujer que realizaba curaciones y cuya presencia, parece haber marcado profundamente la identidad de la actriz. Las curaciones de la abuela, funcionan como un linaje, una herencia que no se escribe en documentos, sino en gestos, rituales y miradas. Ese vínculo se siente potente, como si el recuerdo viviera, y siguiera caminando sobre el mismo escenario.

Entre otras menciones, aparece “Pinapoy”, el perro que se vuelve un personaje tan importante como cualquier ser humano mencionado. Pinapoy no es solo un animal: es un salvavidas emocional, un refugio cálido dentro del caos. La actriz lo nombra con una ternura que muchas veces rompe la dureza del relato y lo humaniza. En esa relación, se siente la verdadera dimensión de lo que significa crecer en un entorno adverso y, aun así, encontrar un puñadito chiquito de amor.

Pero ¿por qué “Cruda, hija de los 90” (con dirección de David Guidiño 👉 Si, si...el mismo que actúa en "El David Marrón"👌.. Lee mi reseña sobre esa obra) parece desembarcar en el momento justo? 

Es porque transita por la crisis del 2001, sin convertirla en un eje político, anunciando que “la historia puede repetirse”. Más bien, muestra ese trauma que sufrió la Argentina, como un eco que golpea la vida de Romero: menos trabajo, más incertidumbre, más dificultades para sostener una casa donde ya todo era frágil. No hay análisis macro ni discurso militante; lo que hay, es la mirada de alguien que vivió (y sufrió) el derrumbe desde lo cotidiano.

La música (del grupo Villera Vip) cumple durante el relato un rol decisivo: acompaña, hiere, y también sostiene. Las letras, cargadas de una sensibilidad crítica, dialogan con las escenas como si se tratara de una memoria paralela. Es un tejido sonoro que sostiene la narración sin imponerse, pero aportando profundidad y textura emocional. 

Pero cuidado: “Cruda” no es todo drama, es teatro musical que permite la risa, con magníficos toques de humor, parodia y filosas ironías, que la convierten en una obra atractiva y pegadiza. 

El final, abre una hendija luminosa. Después de tanta oscuridad, Nahir se permite un gesto esperanzador, no ingenuo, sino conquistado a fuerza de sobrevivencia. Decir que hay una pizca de esperanza, parece el acto político más fuerte de todo el relato, ya que no se queda en un recorrido del pasado, sino que busca resignificarlo en hermosa sentencia: “siempre hay una salida, solo hay que saber buscarla”. En eso estamos.

Cruda, es un viaje hacia el origen, hacia una identidad marcada por la pobreza, el amor, la pérdida y también la resiliencia. Una obra que emociona sin manipular y que al mismo tiempo, busca transformar desde la potencia de una sonrisa, sin aleccionar.

“Cruda, Hija de los 90”, en Paseo la Plaza, Sábado 7, 14 y 21 de marzo a las 19 hs, entradas por Plateanet.👉 EnTRADAS

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Informe de Adrian Maglieri @antimedio1 para IdentidadPlay

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