COMO UN AIRE DE ILUSIÓN-Itaca Complejo Teatral

 

A veces la vida se parece a un trapecio: hay que sostenerse en el aire, confiar en la fuerza de los brazos y, sobre todo, intentar no caer. En “Como un aire de ilusión”, Fernando Zabala construye desde esa imagen una historia íntima atravesada por los recuerdos, los deseos postergados y la inevitable conciencia del paso del tiempo.

Victorio (interpretado por FabiánGuzmán) es un trapecista que se resiste a abandonar la pista. A sus 58 años, el cuerpo comienza a marcar límites, pero él persiste en el deseo de volver a sentir las luces del circo sobre su figura y, fundamentalmente, recuperar los aplausos de un público que alguna vez lo sostuvo desde abajo. Sin embargo, detrás de ese anhelo profesional aparece otro, quizás más difícil: recuperar a Marita (Mónica Stricker) su expareja, con quien comparte a Dieguito y una historia que todavía permanece suspendida entre ambos.

Marita, aporta la otra mirada de ese vínculo que ya no puede reconstruirse, aunque tampoco termina de romperse. Entre Victorio y Marita circula una tensión hecha de silencios, recuerdos y pequeñas posibilidades. El amor puede haberse transformado en cariño, pero los afectos no desaparecen simplemente porque una relación haya terminado.

Uno de los mayores aciertos de la obra está en la utilización de los elementos cotidianos. Un mate se convertirse en un territorio compartido, en una excusa para permanecer cerca, en un objeto capaz de recuperar por un instante cierta intimidad perdida. Zabala encuentra en esos pequeños gestos una manera efectiva de construir una atmósfera que oscila entre lo íntimo y lo cotidiano, sin necesidad de grandes artificios.

Los diálogos de Guzmán y Stricker transitan con naturalidad por esas historias que alguna vez compartieron. Conversaciones aparentemente simples, van dejando al descubierto una subtrama donde aparecen los proyectos que quedaron atrás, las decisiones tomadas y aquello que todavía podría ser recuperado. Hasta el horario del último colectivo adquiere una dimensión inesperada: cuando ese colectivo arranque, también parece escaparse una posibilidad de volver a acomodar las cosas como alguna vez estuvieron.

En esa aparente sencillez se encuentra una de las fortalezas de Como un aire de ilusión. La obra habla de Victorio y Marita, pero también de ese momento de la vida en que el cuerpo comienza a negociar con los deseos. La juventud aparece entonces como un bien tan preciado como efímero: no solamente por la fuerza física, sino por la capacidad de imaginar proyectos y creer que todavía queda todo el tiempo por delante.

El trapecista sabe que tarde o temprano tendrá que bajarse, pero mientras tanto, intenta sostenerse en el aire.

Como un aire de ilusión, los sábados a las 17.30 hs en Itaca Complejo teatral.

Entradas por Alternativa Teatral 


Comentarios