Deshonrada: del brillo de una estrella a la oscuridad del poder * Por Adrián Maglieri
La obra dirigida por Fabi Maneiro y estrenada en Andamio 90 (Sábados a las 21 hs) tiene dramaturgia de Gonzalo Demaría y rescata la figura de Fanny Navarro, actriz (y estrella) de la década del 50, vinculada al poder del peronismo a través de su relación con Juan Duarte, hermano de Eva Perón.
Pero “Deshonrada”, no se queda simplemente en la reconstrucción de una biografía, sino que a partir de datos históricos y elementos de ficción, Demaría y Maneiro construyen el momento de la detención y la caída en desgracia de Navarro como un verdadero descenso a los infiernos.
Y es justamente allí donde encuentra su mayor potencia: mostrar la transformación de una mujer que alguna vez estuvo cerca del poder, en alguien que debe enfrentarse a ese mismo poder desde el lugar más vulnerable.
María Marchi compone impecablemente a Fanny Navarro (ver filmografía) con una intensidad que permite percibir sus contradicciones, su fragilidad y también su resistencia. No interpreta solamente a una estrella caída: construye al mismo tiempo una mujer acorralada, que intenta conservar algo de dignidad cuando todo a su alrededor parece desmoronarse. Su presencia, sostiene buena parte de la tensión emocional de la obra.
Julio Viera construye un formidable “capitán Ghandi” (funcionario militar que investiga a Navarro y la misteriosa muerte de Juan Duarte) que funciona como contracara y amenaza. Su personaje no necesita recurrir permanentemente a la violencia explícita: muchas veces alcanza con su presencia, su voz o su manera de ocupar el espacio para que la atmósfera se vuelva inquietante.
La iluminación es, a mi entender, uno de los grandes aciertos de la puesta junto a la escenografía. Las penumbras no son simplemente un recurso estético: parecen representar el lugar en el que Navarro ha quedado atrapada. La luz desaparece, recorta cuerpos y rostros, y genera una sensación de encierro que se vuelve cada vez más perturbadora.
A esto se suma un recurso que me resultó particularmente efectivo: los constantes sobresaltos provocados por la voz del investigador durante el interrogatorio. Esa voz que irrumpe, que estremece y atemoriza, convierte al espectador en una suerte de testigo incómodo de un mecanismo de poder que va cercando a la protagonista. Hay algo profundamente teatral en ese juego entre lo que vemos y lo que escuchamos. La amenaza muchas veces está fuera de escena, y justamente por eso resulta todavía más poderosa.
Deshonrada no busca, presentar a Fanny Navarro como una simple víctima ni convertirla en una heroína. Lo que hace es más interesante: la coloca frente a nosotros en el momento exacto en que el poder cambia de signo y obliga a preguntarnos qué sucede con aquellos que alguna vez estuvieron demasiado cerca de él.
La obra deja una sensación incómoda. Y eso, en el teatro, es una virtud. Porque cuando una historia consigue que el espectador salga de la sala pensando no solamente en lo que acaba de ver sino también en los mecanismos del poder, en la fama, en la exposición y en la facilidad con la que un ídolo puede convertirse en un nombre condenado al olvido, la función no termina cuando se apagan las luces.
En Deshonrada, el brillo de una estrella se va apagando lentamente hasta quedar atrapado en las sombras. Quizás allí, en esas sombras, sea donde finalmente aparece la verdadera Fany Navarro.
ESTRENO: Sábado 5 de septiembre. 📍 Lugar: Teatro Andamio 90 - Paraná 660
Horario: Sábados 21 hs. Entradas por Alternativa teatral.
Informe de Adrian Maglieri @antimedio1 (Antimedio del Sur) para Identidad Play

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