Recursos Humanos, pasó por el "Berazategui Hace Teatro"

 

Recursos humanos, protagonizada por Axel Delgado (como 455) y Bianca González (como 233) construye una distopía donde los nombres parecen haber sido reemplazados por números y la existencia de los sujetos queda reducida a una sucesión de tiempos, órdenes, decisiones y objetivos previamente establecidos, que son comandados desde lugares imprecisos.

El trabajo que realizan 455 y 233 se vuelve monótono, mecánico y repetitivo, en una evocación inevitable a "Tiempos modernos" de Charles Chaplin, aunque aquí, la maquinaria no necesita mostrarse en toda su dimensión para hacer visible su efecto: la extrema despersonalización de quienes la integran. 

455 y 233 cumplen, repiten y compiten, mientras su condición humana parece diluirse progresivamente detrás de una lógica de productividad y supervivencia.

El trabajo (actoral) de Delgado y González, sostiene con precisión ese automatismo. Los cuerpos, las acciones y las reiteraciones, van construyendo un clima de tedio y encierro que encuentra un importante complemento en una escenografía simétrica, de cierta rusticidad, y en una iluminación precisa y focalizada. La música (precisa y de gran acierto) por su parte, acompaña y refuerza esa atmósfera opresiva, donde todo parece estar cuidadosamente organizado para impedir que algo se salga de su lugar.


Sin embargo, en medio de la rutina aparecerá un avión de cartón. Un pequeño objeto, aparentemente insignificante, que abre una grieta en ese universo automatizado y permite el ingreso de la imaginación. También comienza a insinuarse la posibilidad de una relación afectiva entre ambos, aunque ese vínculo, amenaza con alterar las reglas de una competencia que parece imponer sus propios límites.

Las estrellas que los trabajadores acumulan funcionan como una recompensa cuya lógica nunca termina de quedar del todo clara. ¿Son una forma de dinero? ¿Pueden intercambiarse? ¿Representan algún beneficio concreto? Esa ambigüedad parece formar parte del propio sistema: acumular, producir y continuar, aun cuando ya no se sepa exactamente para qué.

Recursos humanos se mueve así entre el automatismo, el pesimismo y la despersonalización, construyendo una mirada distópica sobre un mundo laboral donde el individuo se transforma en cifra, y el deseo, y la imaginación aparecen como posibles amenazas al poder establecido. 

En ese escenario, la gran pregunta quizás no sea solamente cuánto vale cada estrella, sino cuánto de humano puede sobrevivir cuando todo lo demás ha comenzado a medirse en números.

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